jueves, 18 de junio de 2020

Carola mascarilla


Confinacuento: Carola mascarilla

Llega el calor, pero este año no vamos a asistir a ninguna fiesta de fin de curso. No habrá que preparar trajes, ni llegar pronto a reservar asiento para los abuelos. Tampoco la profesora nos entregará las notas y nos despedirá en la puerta hasta septiembre. Hace más de dos meses que no pisamos las aulas. ¿Cómo estarán nuestros pupitres? ¿Y el patio? ¿Nos echará de menos? ¿Y aquel dibujo que se quedó sin terminar en la cajonera? ¿Nos lo guardará alguien?
El fin del curso se aproxima y el único cambio respecto a las semanas anteriores es que ahora para salir tendremos que llevar mascarillas tanto niños como mayores. ¿Cómo explicamos esto a los pequeños? La mascarilla no es un disfraz, aunque pueda parecerlo. Los disfraces se quitan y se ponen, se tocan y se guardan en el cajón de los juguetes.
La mascarilla no es un juguete. Es delicado manejarla. Ni siquiera contiene la compensación de una diversión inminente como un bañador o unos manguitos. La mascarilla da calor y a veces pica. Carola Mascarilla está tan perpleja como nuestros niños y niñas.



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